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Freedom


Alguna excursión, un poco de actividad o, directamente, el cultivo de la pereza, adoración al hedonismo en su vertiente más inactiva... sin importar como fuera el día, indefectiblemente terminaba en el Freedom. Este bar, refugio de un nada desdeñable puñado de turistas, estaba situado a orillas del Ganges, unos metros más elevado que el curso del río, por lo que las vistas que ofrecía hacían las delicias de los clientes. No se encontraba en el interior de un edificio, sino que consistía en una construcción formada por cañas, tapado su tejado con lonas, que proporcionaba techo, no así paredes. El suelo estaba totalmente cubierto de mantas y salpicado de innumerables cojines. Los turistas campaban a sus anchas, sentados, recostados cual romano clásico en su triclinium o totalmente estirado, charlando animosamente o leyendo un libro, comiendo copiosamente o sorbiendo un simple té... Aquel bar se convirtió, desde su primera visita, en el campamento base de los turistas.

Modorra interrumpida

De tanto en cuando, al igual que les sucedió en Risikesh, los turistas se proponían realizar alguna excursión. Resultaba difícil luchar contra la ligereza de las horas, que se paseaban con tan gráciles que los turistas mediterráneos apenas se percataban de ello. Alguna que otra vez lograban su objetivo de levantarse a una hora más o menos temprana, sin embargo, o el desayuno se demoraba (en los bares Indio es normal esperar un largo rato hasta lograr ser servido, condición que permanece invariable aún cuando si lo haga la cantidad de clientela que albergue el local en ese momento. Ello conlleva que, a pesar de que el establecimiento esté vacío, hay que esperar), en otras ocasiones lo que se alargaba era la ingesta y la charla posterior, normalmente debido a la llegada de alguien extraño a quien acababan de conocer.

Con los pies en Risikesh

Una noche en autobus local fue suficiente para acercar a los barceloneses hasta Risikesh. Se encontraba en un estado distinto al que acogia a Dharamsala, algo mas al sur, por lo que prometia temperaturas mas benevolas para los turistas mediterraneos, que ansiaban poder despojarse de sus jerseis.