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La odisea

Quiza esten desprovistos del carisma de Ulises, quiza su trayecto no merezca una oda ni llegar a oidos de genraciones futuras, quiza el entorno mitologico griego sea inigualable... sin embargo, las 44 horas que tardaron en realizar el trayecto entre kathamandu y Delhi les parecio a los turistas una autentica odisea.

Llegaron puntualmente, tras comer con sus amigos israelies y despedirse de ellos, a la estacion de autobuses. El supuesto nodo de comunicaciones no era tal, pues consistia en un par de agencias de viajes sitas a un lado de una carretera principal de la ciudad con cierto espacio delante donde podian pararse los autobuses turisticos. Cuando por fin encontraron su autobus, les indicaron que no podian viajar en el a causa de los tramites que conllevaba pasar la frontera para un occidental. El autocar para el que tenian pasaje era directo, no realizaba paradas, y ellos debian bajar para sellar la salida en la oficina de inmigracion nepali y volver a bajar ante su homologa india para sellar la entrada. Para solucionar el problema, la agencia les proporciono dos plazas en un autobus que si paraba en la frontera, dandoles tiempo suficientes para realizar los tramites pertinentes.

Ruta nepali

La mayor parte del trayecto entre Pokhara y Kathmandu transcurrio mas cercana al mundo onirico que al real. Una suerte de siesta sempiterna hacia el viaje mas llevadero y, cuando en algun momento los turistas recuperaban la consciencia, contemplaban someramente el paisaje nepali para regresar al poco a sus suenyos. En alguna de estas interrupciones, los ojos somnolientos se abrian de par en par, sobresaltados, al ver vehiculos accidentados en la ruta. En primero que vieron los turistas fue un autocar que habia surfido un choque frontal. El morro del automovil estaba destrozado, sin embargo no habia gente en los alrededores (probablemente habia sucedido hacia ya rato y otro autobus los abria recogida). Al cabo de un buen rato y unos pocos kilometros vieron como unas gruas trataban de izar un autocar que habia caido barranco abajo. Los pelos de los turistas se erizaban, los frenazos que iba dando su propio autobus les provocaban sudor frio, lluvia fria sobre la espalda, ya que la tension era incesante. Asi pues, la mejor opcion era volver a dormirse. Y asi lo hicieron.

Camino de Pokhara

Las secuelas lumbares tras el trayecto en Autobus local desde Varanasi junto con una noche sobre el colchon poco mullido (por no llamarlo lapida) de aquellas cuadras reformadas (por ser generosos con la adjetivacion) que recibian el nombre de hostal, presionaron a los tres turistas. Esta vez irian en autobus turistico hasta Pokhara, poblado que habian elegido para iniciar su estancia en Nepal. El visado nepali les habia costado nada menos que 20 euros, y tan solo les era valido por 15 dias, por lo que optaron por pasar 5 dias en Pokhara y el resto en Kathmandu.

Varanasi: visto y no visto

En cuanto se apearon del tren, los turistas se encontraron perdidos en la estacion ferroviaria de Varanasi. Algo somnolientos aun, pues aquellas horas matutinas eran demasiado tempranas en comparacion a sus rutinas en Barcelona, salieron de la misma para dirigirse a la estacion de autobuses. Varanasi es una ciudad banyada por el Ganges. Segun dice tiene hasta 80 puertas que dan al rio sagrado, al que ellos llaman Ganga. Quiza por la mitificacion de un simple curso fluvial, quiza por efectos del boca a boca, Varanasi es un destino bastante apreciado por los turistas que lo han visitado y anhelado por los que aun no lo han hecho. Sea como fuere, los 3 barceloneses apenas pasaron 30 minutos en aquella ciudad.

Ferrocarril indio

Todas las dudas sobre como seria el viaje en tren fueron despejandose desde el momento en que los tres amigos llegaron a la estacion de Nueva Delhi. Llegaron a media tarde a aquel lugar que el primer dia tanto habia impactado a Lorena y Dani. Pero, a menudo, cuanto mas familiar resulta un lugar, una situacion, un plato de comida... mas merma su capcidad de impacto. Otra vez estaba llena hasta los topes, la gente se avanzaba a paso lento, en masa, por parillos y escaleras mientras los altavoces anunciaban, tanto en hindi como en un confuso ingles, las proximas salidas. Finalmente, mas guiados por la suerte que por la asimilacion de los avisos, encontraron el anden adecuado. Alli estaba su tren, al que le restaba media hora para que partiese.