Mostrando entradas con la etiqueta Timos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Timos. Mostrar todas las entradas

Feriantes...

Patna iba a ser el lugar en que los caminos de los turistas se dividieran. Llegaron a la capital del estado de Bihar tras un incomodo trayecto en autobus que acabo por demorarse, tonica habitual en los transportes indios, y llegar a destino empleando el doble de tiempo previsto. Aunque no tenia, ni por asomo, als mastodonicas dimensiones de Nueva Delhi, Patna ofrecia la misma hostilidad al viajero que la propia capital, si no mas. El asfalto era omnipresente, el trafico adquiria cotas inusitadas de caos, elevadas incluso para un pais como India... y los lugarenyos no se esmeraban demasiado en hacer mas afable la llegada del turista.

El triangulo de oro

Bajo este apodo se conoce al triangulo que forman las ciudades Indias de Nueva Delhi, Jaipur y Agra. La capital India suele ser lugar obligado de paso para muchos turistas, debido a las numerosas conexiones internacionales que posee su aeropuerto (algo mas dudoso resulta su importancia a nivel monumental). El pais es tan extenso que, cuando un turista dispone de poco dias para visitarlo, decantarse por el triangulo de oro parece ser una buena opcion (o eso debe de pensar la mayor parte de visitantes, a juzgar por las hordas de gentes que la eligen). Por otra parte, cualquier agencia que tenga la mas minima oportunidad, tratara de vender un paquete turistico que incluya los 3 destinos. La habilidad innata de los lugarenyos para la venta, la verborrea (y, por que no decirlo, el timo) hace el resto.

La ciudad a oscuras...

Dani y Sonia estaban escribiendo mails, casi finalizandolos, en un cyber cafe de kathmandu cuando, repentinamente, se fue la luz, los ordenadores se apagaron y los barceloneses se quedaron con una expresion estupida en su rostro, mueca entre el cabreo y la decepcion. Sin embargo, la ausencia de luz no les sorprendio. En absoluto. Todos los dias, sin excepcion, se iba la luz, a veces al mediodia, a veces algo mas tarde. Y luego volvia. Siempre a las nueve de la noche. Puntual.
Puesto que no podian proseguir con sus cartas binarias y subir a la habitacion se presentaba como un plan aburrido (sin electricidad no podian conectar altavoces, tampoco disponian de luz para leer...) decidieron ir a tomar un te por Freak Street, cerca de su hostal. Alli se encontraron con la pareja de italianos que habian conocido en la embajada, cuando estaba enfrascados en los tramites para la renovacion del visado. Sentados en una terraza, la pareja apuraba un par de cervezas. Sonia y Dani los saludaron y, a los 5 minutos, ya estaban sentados juntos y conversando con su bebida en la mano, a la luz de un par de velas. Pronto surgio el tema de la luz, con sus idas y sus venidas. El chico italiano, que llevabamas de una decada visitando la region, les explico que el problema era politico. Al parecer, el gobierno nepali tenia firmado un contrato con la vecina India por el que,durante un numero determinado dehoras al dia, le vendian su electricidad. Asi pues, el insaciable apetito energetico del gigante indio, junto con la gestion desafortunada (por no decir corrupta) del gobierno nepali, sumian a las principales ciudades del pais en la mas absoluta oscuridad.

Welcome to Nepal?

Lo primero que hicieron los turistas mientras se encontraban, literalmente, sobre la linea fornteriza entre Nepal e India, fue dirigirse a la oficina de inmigracion para tramitar sus visados. 25 euros por 15 dias. Se quedaron sorprendidos por semejante tarifa, desproporcionaba si se comparaba con los 50 euros necesarios para costearse un visado de 6 meses de vigencia en la India. Al llegar a Pokhara, meca del trekking, descubrieron que, para practicar dicho deporte, era necesario pagar por un permiso especial. De no disponer del mismo, el excursionista podia ser multado por las autoridades del pais.

Duros a cuatro pesetas

Una vez reunidos Sonia, Lorena y Dani, ya sólo quedaba emprender rumbo hacia Nepal. Dice el refrán que más vale malo conocido que bueno por conocer, así que decidieron volver a la misma agencia que les había vendido los billetes para Daramsala, billetes que, con los nuevos planes, iban a quedar en desuso. Consiguieron, pues, que les devolvieran la mitad de lo que habían pagado, y adquirieron nuevos pasajes, esta vez de tren, hasta Varanasi. Una vez allí, ya tomarían un autobús para llegar hasta la frontera.