Llegaron puntualmente, tras comer con sus amigos israelies y despedirse de ellos, a la estacion de autobuses. El supuesto nodo de comunicaciones no era tal, pues consistia en un par de agencias de viajes sitas a un lado de una carretera principal de la ciudad con cierto espacio delante donde podian pararse los autobuses turisticos. Cuando por fin encontraron su autobus, les indicaron que no podian viajar en el a causa de los tramites que conllevaba pasar la frontera para un occidental. El autocar para el que tenian pasaje era directo, no realizaba paradas, y ellos debian bajar para sellar la salida en la oficina de inmigracion nepali y volver a bajar ante su homologa india para sellar la entrada. Para solucionar el problema, la agencia les proporciono dos plazas en un autobus que si paraba en la frontera, dandoles tiempo suficientes para realizar los tramites pertinentes.
Mostrando entradas con la etiqueta criaturas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta criaturas. Mostrar todas las entradas
La odisea
Quiza esten desprovistos del carisma de Ulises, quiza su trayecto no merezca una oda ni llegar a oidos de genraciones futuras, quiza el entorno mitologico griego sea inigualable... sin embargo, las 44 horas que tardaron en realizar el trayecto entre kathamandu y Delhi les parecio a los turistas una autentica odisea.
Ninyos sin cuentos
Tras haber desayunado por Thamel y recorrido los 20 minutos que separaban el turistico barrio de Durbar Square, centro neuralgico de Kathmandu, los barcelonesesllegaron a las inmediaciones de su hostal. Alli Sonia y Lorena se encapricharon con la musica que sonaba con un volumen elevado desde una tienda de discos. Mientras elegina entre compactos de musica etnica, musica para la meditacion, musica nepali pero algo mas moderna, musica de festivales del pais... Dani bostezaba, aburrido ante la expectativa de pasar un rato en aquel lugar a la espera de que sus amigas fueran capaces de elegir entre cientos de discos sobre los que no tenian la mas absoluta idea y asesoradas solo por su indecision y por un comerciante avido de ventas. En aquellas, aparecio un ninyo, de unos 6 o 7 anyos, en la puerta del establecimiento. Era uno de tantos crios que vivian en las calles de la capital nepalesa, vestidos con harapos, llenos de polvo y suciedad hasta las cejas y decalzos. De esta guisa, que a cualquier europeo le arrancaria cuanto menos un suspiro de tristeza, pena o compasion, se acercaban a menudo a cuanto turista circulara por alli, a menudo apra pedirles dinero. Otras veces iban en grupo y les empujaba mas la curiosidad que la mendicidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)